Entonces llega la noche, no hay tiempo para reproches, yo no me pierdo esta noche, la vida se empieza a celebrar!

8/7/12

Entro al cuarto, sigilosamente para que sos padres no escuchen, suben al primer piso donde se ubicaba la su habitación, ella sin hacer ruido y el tratando de manterse parado. Ella aprovecho de todas sus proporciones y el se dejo caer en un juego de tentaciones nunca antes vistas. La tomo por el pelo, la arrojo a la cama y sentía como lentamente el iba recorriendo su cuerpo con sus labios, infinita, única, envuelta en placer.
Él se dio cuenta de que quería estar hace mucho tiempo en ese momento y disfrutar cada instante que tenia con ella, porque iba a ser inigualable. Ella sonreía, sabiendo esto y que de esto no se lo iba a poder contar absolutamente nadie.
Fugazmente terminaron sin ropa, nadie sabe como se compenetraron tan precisamente justo, ideal, calidamente, que se olvidaron de la hora, se olvidaron de todos sus problemas y que esa noche en algún momento iba a terminar.
Él se queda acostado en la cama, y ella sentada, mirandolo, putrefactamente, como un cadaver, algo ya usado, algo desechable.
Se levanta ella desnuda, se cambia y decide drogarse. El hace lo mismo y le da un beso diciendole que es hermosa. Ella se rie, susurra algo que nunca entendieron y volvieron a mirar a la ventana. Ya era de día ¿Por qué era de día?  
El se dedico a tirarse en la cama, ella se sentó en la punta y gateando se dirigió a besarlo como si no hubiera mañana, él tenía sus manos tan punzantes con la pared que las manos luego quedaron marcadas, ella tenía los ojos rojos color pasión, el se sentía vivo, único, feliz.
Al terminar, ella se vistió en cuestión de un segundo y se delimitó a decirle que abra la puerta
él, tan insulso se vistió y la acompañó a la salida.


Eran sexualmente inigualables, imposibles, pero inigualables

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